Economía

El precio de la cesta de la compra mensual se ha disparado de 162 a 310 euros en los últimos cinco años

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Cesta de la compra en 2022.

El coste de la vida se ha encarecido enormemente tras el estallido de la guerra. En el último año, la electricidad y la gasolina han elevado enormemente los costes de las empresas, que se han visto obligadas a trasladar ese incremento a los alimentos. Un alza de precios que ha elevado la cesta media mensual de las familias en casi 150 euros en los últimos cinco años, pasando de los 161,74 euros de 2017 a los 310,18 de 2022.

Con el estallido de la guerra en Ucrania, el precio de los alimentos comenzó a crecer de manera muy significativa. La dependencia de España de cereales, como el trigo o el maíz, tanto para el consumo como para el alimento del ganado, ha encarecido productos básicos como el pan, la carne, los huevos o la leche. De esta forma, la subida de precio de insumos básicos ha disparado el gasto en alimentación en 1.790 euros al año.

La pasta y el aceite han sido de los productos que más se han encarecido en el último lustro. Macarrones, espagueti o tallarines han triplicado su precio, pasando de menos de 0,50 euros a más de 1,30 euros en los últimos cinco años. Por su parte, el aceite de girasol ha pasado de costar 0,90 euros en 2017 a 2,50 euros, mientras que el aceite de oliva virgen extra ha casi duplicado su precio, que se ha elevado hasta los 7 euros el litro frente a los 4 de hace cinco años.

 

Los productos lácteos han sido de los más afectados por el alza de precios. Por ejemplo, la leche, se ha encarecido un 25%, pasando de 0,80 a 1 euro el litro en los últimos cinco años. Pero sin duda, uno de los productos de la cesta de la compra que más se ha encarecido en el último lustro es el queso, cuyo precio se ha más que duplicado pasado de 6,95 euros a 15 euros el kilo. El encarecimiento que han experimentado los lácteos está empezando a tener consecuencias en los hogares: el consumo de leche se ha desplomado un 20% y el de queso ha caído casi un 8%. Una situación que ha puesto en jaque al sector ganadero, que asfixiado por el alza de los costes y la reducción de la demanda de productos lácteos, ha optado por sacrificar a sus reses para vender la carne en vez de ordeñarlas.

En el caso de la carne, los precios han llegado a subir hasta un 50% en algunos productos, como es el caso del estofado de ternera -que ha pasado de 6,80 a 12,95 euros el kilo-, o un pollo entero, cuyo precio en 2022 asciende a 6,20 euros/kilo frente a los 3,90 de hace cinco años. El pescado, por su parte, es un lujo que ya no está al alcance de todos. Atún, pez espada, merluza, rape y bacalao se han encarecido de media unos 8 euros el kilo en los últimos cinco años, mientras que otros productos como el salmón o los mejillones han subido sus precios entre 5 y 6 euros cada kilo.

Comer fruta de postre o hacerse una ensalada ya no es apto para todos los bolsillos. En el caso de las frutas, naranjas y mandarinas han multiplicado por cuatro su precio en los últimos 5 años, mientras que un kilo de plátanos de Canarias ha pasado de 1,49 a 3,85 euros el kilo -casi el triple- y las manzanas han multiplicado su precio por dos. En el caso de las hortalizas, la unidad de lechuga ha pasado de 0,60 a 1,30 euros, mientras que tomates y cebollas se han encarecido de media en 1 euro el kilo.

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